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“SALIR DE PUTA” DOCUMENTAL QUE ABORDA LA PROSTITUCIÓN COMO UN DEBATE NECESARIO

La realizadora del film Sofía Rocha, invita a los y las afiliadas de ATE Nacional a ver el documental que participa en la 24ta. edición de un festival turco que reúne filmes de cineastas mujeres.

SINOPSIS

Un relato coral de mujeres que ejercen o ejercieron la prostitución le pone el cuerpo al debate en el movimiento de mujeres y el feminismo sobre abolicionismo y reglamentarismo, a través de sus historias de vida, deseos y convicciones.

EL FESTIVAL

La película de Sofía Rocha, quien en 2016 lanzó el laureado corto de ficción “Clandestino” sobre el trabajo textil clandestino, llegará al Flying Broom International Women’s Film Festival -instaurado en 1998- que se extenderá hasta el 3 de junio. El encuentro es propiciado por la Fundación Flying Broom con 25 años de actividad en Turquía y donde “Salir de puta” no solamente reúne voces en torno a la prostitución sino que da cuenta de la pujanza del movimiento feminista en Argentina. 

El Festival de cine, es el primero de mujeres en Turquía, presenta las obras de directoras de fama mundial y reunirá películas que enfatizan la importancia y valor de la mujer en el mundo contemporáneo.


La Muestra se realiza bajo el lema «Salir del Limbo», y otorga premios para enfatizar la importancia del trabajo de las mujeres en el cine y para alentar a las cineastas de nueva generación.

 

FICHA TÉCNICA

Título: Salir de Puta / Street Out

Dirección: Sofía Rocha País:

Argentina Año: 2021

Duración: 1h40min

Género:

Documental Producción: Sofía Rocha, Sofía De Luca, Belén Nuñez, Juan Ignacio Tamagno, Victoria Mathé Leitner

Protagonistas: Graciela Collantes, Georgina Orellano, Delia Escudilla, Margarita Meira, Laura Meza, Natalia Mitre, Eneide Ruiz, Valeria Salum.

El resto del equipo técnico:

Producción Ejecutiva: Sofía De Luca, Sofía Rocha Asistente de Dirección: Belén Nuñez

Asistente de Producción: Manuela Nuñez

Dirección de Fotografía: Victoria Mathé Leitner

Cámara: Juan Tamagno, Victoria Mathé Leitner, Belén Nuñez

Montaje: Belén Nuñez, Sofía Rocha, Nadia Acosta

Sonido Directo: Diego Escárate, Julián Fernández

Música: Martín Villulla, Diego Escárate

Postproducción de Sonido: Mariana Delgado, Guido Deniro

Postproducción de Color: Alex Viola, Juan Tamagno

Gráfica: Federico Cimatti, Carla Pennacchio

Distribución: Viviana de Rosa Redes @salirdeputapelicula

 

 

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Producciones ATE

ESPECIALES

El último linotipista

El último linotipista

Un museo “vivo”

En el subsuelo de México 564, en el porteño barrio de San Telmo, la historia respira, pero no una historia inmóvil como la de libros de texto o museos. Es una historia en acto, presente.

En ese sótano, tres hombres con sangre de tinta aplican un saber invaluable que mantiene con vida una imprenta con más de un siglo de vida. Se trata de un oficio poco visible -nadie repara en quién reproduce los cientos de miles de programas de las funciones- y con cierto demérito en la era digital. Sopesa el amor a la profesión, pero sobre todo a la herramienta -en este caso, la imprenta centenaria-, algo que sólo el trabajo artesano puede explicar.  

El circuito de producción de esta joya comienza con la linotipo (de 1920) en la que Krepki compone los textos, tipeando línea a línea y generando las matrices que luego -con una aleación de plomo, estaño y antimonio fundido- se convierten en una suerte de sello metálico. Así se van armando cada una de las líneas que a continuación se montan para que la Minerva de 1901 las lleve a continuación sobre el papel.

Para la década del ’90, el taller estaba abandonado. En esos tiempos menemistas y bajo la gestión de Castiñeira de Dios, Reinaldo López lo recuperó. Pero el impulso oficial se extravió, como tantas otras veces, y la imprenta volvió a cerrar.

Luego, hace ya diez años, lograron poner la maquinaria en funcionamiento nuevamente: armaron la linotipo pieza a pieza, pusieron de su parte los repuestos, la tinta, el grafito e incluso la aleación que se utiliza para fundir y componer los tacos de tipografía. Lo más importante: aportaron una infinita sabiduría y amor a su arte. Hay que ver la máquina para comprender el trabajo titánico de Reinaldo para reconstruirla (a este redactor le tomó largo rato comenzar a entender qué hacía el misterioso objeto metálico que como mascarón de proa tiene una vieja calcomanía del Morocho del Abasto).

¿Qué puso el Ministerio? Ni un sólo peso. Sólo tres contratos de obra que se renovaban año a año, y por el que los trabajadores de 68 y 86 años deben facturar y monotributar. Eso le alcanzó a Cultura para mantener esta joya funcionando y produciendo.

Ahora, algún funcionario sin visión, desde su Excel y en algún despacho de la cartera de Cultura, eliminó el contrato de Krepki de 14.000 pesos. Sin él, sus dos compañeros no pueden poner en funcionamiento la imprenta. De esta manera, no sólo condenó a este hombre y a su oficio al olvido, sino al taller a convertirse en basural. Como otrora, antes de que Reinaldo López la recuperara en la década del 90.

En tanto, la junta interna de ATE lucha por su reincorporación y espera, aunque de manera indirecta, poder ahorrarle al ministro de Cultura Pablo Avelluto convertirse en el responsable político de este crimen cultural e histórico.